“Cuando me vaya a morir yo aviso”


Por SUSANA VERAS



SANTIAGO. Nadie  sabe, ni la propia Fefita La Grande, por qué siempre la andan matando y “achacándole” enfermedades terminales de toda naturaleza. Pero si algo ella ha tenido claro “es que no pienso morirme  a lo loco”.

No obstante a las claras y pintorescas declaraciones de La Vieja Fefa a Qué Pasa! negando en su totalidad la existencia de un supuesto cáncer de mama, padecimiento que ni ella misma sabía que sufría, la tarde de este lunes la emblemática  acordeonista fue sometida a un procedimiento médico no invasivo en su seno derecho de donde le fue extirpado un quiste benigno.

El procedimiento fue realizado en la Clínica Unión Médica de Santiago con las atenciones de un reconocido cirujano local.

 Durante el procedimiento estuvo acompañada de su hijo Raulito Cabrera.

 A tempranas horas de hoy dormía tranquila. “Siempre lo he dicho, cuando me vaya a morir yo aviso” dijo en tono jocoso la acordeonista quien aseguraba el pasado fin de semana que por lo único que está recibiendo atenciones médicas es por una fuerte anemia, fruto de las continuos “desajustes” alimenticios que sufren los artistas por sus horarios de trabajo.

Al parecer había algo más.

“De donde es que sacan tantas cosas, yo estoy viva, en salud, tocando mucho y con proyectos laborales para este año”, precisó la intérprete de “Vamo’ hablar inglés”, quien sólo se ríe de tantas enfermedades que le han imputado.

En conversación con  Qué Pasa! el pasado fin de semana, la artista insistía que en este país no hay una artista más sincera y genuina que ella y que no tendría ningún impedimento para compartir con su pueblo y sus seguidores un padecimiento de esta naturaleza.

“Yo nunca he callado nada, ni de mi vida profesional, ni de la personal y eso lo sabe todo el mundo”, comentó la acordeonista nativa de Santiago Rodríguez.

El pasado fin de semana Fefita fue el atractivo principal de una tarima en Jobo Arriba, organizada por Productores de Cacao y el pasado sábado en el Casino de Villa González.

Fuente el Nacional