JUAN COLÓN LAMENTA QUE EL MERENGUE SE HAYA QUEDADO SIN DEFENSORES

Xiomarita Pérez
Santo Domingo

El músico Juan Colón emigró a Estados Unidos con el objetivo de aprender la disciplina del jazz y aunque no se siente un maestro su mayor ilusión ha sido aprender las leyes de la improvisación. Tuvo algunos tropiezos, pero se siente satisfecho de su trayectoria y de ser reconocido en la tierra donde lo vio nacer. Fue discípulo de Crispín Fernández, a quien considera una escuela viviente. También opina sobre el trabajo de algunas orquestas que han transformado la música. El maestro del saxo estuvo en el país recientemente impartiendo clínicas musicales en una tienda de música y ofreció un taller para saxofonistas en el Centro León, en Santiago de los Caballeros.

¿Te consideras buen músico?
Una de las cosas que lamento es que no me considero buen músico, porque perdí mucho tiempo privando en “papi chulo”, sin embargo, no me explico cómo nunca caí en las redes de la adicción, aún viajando por el mundo, conociendo todo tipo de mujeres, por lo que me siento privilegiado y orgulloso de mí mismo.

¿Como bailador eres buen músico de instrumentos melódicos?
No soy bailador. Siento la música y es lo que más amo, pero no la veo como diversión.

¿Te sientes satisfecho con tus aportes a la música?
Si, y ya cumplí mi etapa. Soy feliz ahora tocando lo que yo quiero, para mí practicar en mi casa es más importante que estar en una tarima con Juan Luis Guerra, Milly Quezada, Johnny Ventura. Eso es parte del comercio, del background del músico, con quién trabajaste, es una parte que llena a uno de satisfacción. Tengo un grupo musical llamado Juan Colón Sonido Latino, de música suave.

¿Tienes algunos proyectos?
En la actualidad estoy escribiendo un libro sobre mis vivencias musicales. Llegar es difícil, mantenerte es mucho más difícil y quedarte ahí es sumamente doloroso, porque pierdes cosas y ganas otras y lo que más vale es un momento de paz en el ser humano.

Otros tres libros en preparación, “Los solos de Tavito Vásquez”, “Treinta solos de Mario Rivera” y otro de la técnica de cómo lograr los dos estilos, de solista de merengue y solista de jazz, que lo está trabajando Manuel Tejada, además de una compilación biográfica de músicos dominicanos.

¿Cómo consideras al maestro Félix del Rosario?
Al maestro Félix del Rosario lo considero un monstruo de nuestra música. Recuerdo que a finales de los 60 él me puso a tocar mi primer “solo” de merengue en el cabaret Herminia y me remuneró con 3 pesos con 50 centavos, que era la tarifa de los músicos. Fue un virtuoso del saxofón.

¿Y Crispín Fernández?
Es la mayor escuela viviente de un saxofón para tocar un jaleo. Dios lo predestinó, le dio el swing necesario para poner las cosas en su lugar, rompe los parámetros de cuando tocaban con la Santa Cecilia, Johnny Ventura, Solano, y lo embellece. Crispín establece una escuela y esta termina cuando el merengue de calle explota y donde ya esta escuela de Crispín cumplió su cometido”.

¿Y los Hermanos Rosario?
Es el grupo preferido para bailar, es bueno como maquinaria bailable. Fueron los pioneros en fusilar el merengue derecho. Salen “a lo maco”, cambian el patrón de la tambora, el patrón del bajo, el tumbao del merengue, el saxo, la trompeta y se le siguió llamando merengue. Cuando sale la explosión de los Rosario el merengue se quedó sin defensores. Arreglistas como Ramón Orlando, Sony Ovalle, Diony Fernández, entre otros, siguieron la línea de los Rosario sin importar el daño que se le estaba haciendo a nuestro ritmo nacional. Primó más lo económico que defender la identidad musical dominicana.

¿Y El Prodigio?
Lo admiro como acordeonista, y sus fusiones son excelentes. Ahora, para una fiesta típica prefiero a Rafelito Román o Lupe Valerio, porque ellos tratan de mantener lo más cerca posible nuestra música identitaria.

Habla Crispín
El maestro Crispín Fernández cataloga a Juan Colón como un músico nativo con formación clásica y un profundo conocimiento del idioma del jazz. “Es un virtuoso de su instrumento, hijo de una familia de músicos, flautista de la Orquesta Sinfónica Nacional y es el modelo de músico que deberíamos tener con esa preparación. Juan Colón posee una embocadura correcta de su instrumento, conocimiento armónico, técnico y tiene contacto con los diferentes estilos desde la raíz del merengue hasta la música universal, que es el jazz y los clásicos”.

Fuente Listin Diario