Parece haber campaña para que Martha Heredia se vea como victimaria







Por  José Rafael Sosa

Puede ser que finalmente, por lo que se está filtrando en los medios a partir de una campaña al parecer bien orquestada, quien resulte culpable de la situación de violencia denunciada contra Vakeró  por Martha Heredia, sea ella.

En algunos medios se reflejan señales de una campaña dirigida a responsabilizarla de su propia situación,  que incluye enrostrarle  un origen   humilde y el haber trabajado en  trabajado de mesera en New York, cuando, si es así,  el haber escalado el triunfo en Latin Américan Idol, debería ser un mérito y no un hándicap.

Da la impresión de que existe un proyecto  mediático para que la víctima se transforme, ante la opinión pública, en victimaria.

Se percibe, por una serie de intervenciones en los medios, el interés de dañar su imagen mediante declaraciones  de las cuatro ex compañeras que (en una presentación conjunta y sin precedentes, pese a lo difícil que debe ser reunir espontáneamente a mujeres que compartieron con el mismo hombre),  definen al hombre como el individuo respetuoso y ejemplar. Queda una interrogante: ¿Si era tan bueno y merece que ellas aparezcan en cadena de oración, por qué ninguna está con él?

Resulta sospechoso el testimonio publicado de  los vecinos  de la pareja, quienes supuestamente nunca vieron ni escucharon nada y de acuerdo con los cuales el artista urbano tuvo siempre un comportamiento ejemplar como pareja.

¿Cómo se puede decir que  no existían problemas si se producen al interior del hogar e incluso han sido admitidos por el propio artista en entrevista para la televisión? ¿De dónde sale tan repentina solidaridad con el artista?

Se ha arremetido contra Heredia para presentarla como una mujer celosa y que nunca dijo nada durante dos años. Quienes la conceptúan así son regularmente hombres que no entienden la psicología femenina de una mujer enamorada que, por su dependencia emocional y afectiva, mantiene hasta el último momento la esperanza de que su agresor cambiará. “El corazón tiene razones, que la razón desconoce” decía El Quijote de la Mancha.

El exceso no

Un tema es la gravedad  de las medidas de coerción y que le corten el pelo a rape violentando sus creencias y faltando el respeto a la diversidad,  y otra muy distinta es la autenticidad de  los testimonio de la cantante y de su madre y que impactan por su fuerza dramática.

 Si Martha Heredia está mintiendo, entonces se equivocó de profesión y debería  ser primera actriz de teatro y cine. Y lo mismo podría decirse de su madre.

En términos prácticos y reales Vakeró  pudo haber recibido presentación periódica y orden de alejamiento con la vigilancia debida.

El corte de pelo al artista tendría serias consecuencias legales ya que se estarían violando sus creencias religiosas, aparte de que tiene responsabilidad en una película en proceso.

¿Violento?

Sobre el veredicto médico que dignostica a Vakeró como  violento se debe tomar  que se hizo a un hombre reducido a prisión y sometido a las presiones mediáticas y sociales. En esas condiciones, cualquier hombre es violento, tal y como indica  el  doctor César Mella Mejías.

  La experiencia

El caso deja una clara experiencia:  el mensaje es que las mujeres no deben callar  la violencia de género  aún cuando se expongan a la crítica  de “seguidores”. La justicia no debe excederse con los prevenidos para  poner ejemplos de dureza y sentar precedentes. Se impone actuar con sentido común y que finalmente los tribunales decidan.

Un Apunte

¡Ay Mami! fue escrito hace 28 años!

Este tema, escrito y difundido como bachata, con el título ¡Ay Mami! hace 28 años por  Esteban (Marino Pérez, un bachatero nacido el 26 de diciembre de 1946, en Guayabo Dulce, de  provincia de Hato Mayor del Rey, es retomado y puesto en el marco de los ritmos urbanos, con un color rítmico pegajoso, pero sin que nadie repare en lo que dice el texto. En  San Pedro de Macorís, Marino hace contacto con algunos músicos, y se reunían en el sector de la Loma del Cochero en la casa de Maria Sánchez la madre de Negro Sánchez,. Tocaban y componían algunas canciones. Marino era querido y aclamado por el pueblo pero vivió a su manera, entre parrandas, mujeres, bebidas alcohólicas, y muchos excesos cosa que no era bien vista por un sector de la sociedad a los que Marino les decía con una canción "que sigan criticando que yo sigo gozando"

Fuente el Nacional