Grandes voces de la bachata carecen de movimiento escénico. Según Chiqui Haddad


Por Emelyn Baldera

Santo Domingo

La primera vez que la bachata subió a escena en un premios Casandra, -ahora Soberano- lo hizo de la mano del coreógrafo y productor artístico Chiqui Haddad. En ese momento le tocó dirigir a Zacarías Ferreira, Víctor Víctor y José Manuel Calderón. Una tripleta de diferentes épocas y estilos. Sin embargo, fue un atrevimiento en aquella ocasión.

Luego de que el ritmo que interpretan Raulín Rodríguez, Anthony Santos, Zacarías Ferreira y otros fuera aceptado en lugares que antes se les hacía difícil de entrar, -como los propios premios Casandra-  ha pasado por muchos avances, sin embargo, ellos, lo que dan vida a esa música se han limitado a hacer cambios en algunos casos en cuanto a su propuesta en escena y cómo deben proyectarse para el gran público, que no necesariamente es el que iba a los Car Wash.

Tras la presentación de Raulín Rodríguez en el espectáculo ofrecido por el Grupo Telemicro, a propósito de su aniversario número 17, uno de los puntos que resaltaba el público en las redes y algunos expertos en sus medios era la escaza movilidad del artista y la poca destreza para moverse. Raulín que tiene un repertorio musical exquisito, con casi todos éxitos musicales, se manejó por mucho tiempo en bajo perfil debido según los que le conocen a su timidez. Tras su regreso a escena -en el 2013- y su pegada con Esta Noche, el artista ha hecho cambios en su propuesta, sin embargo, pese a sus movimientos de cintura y su deseo de complacer a las féminas hay quién piensa que  él pudiera sacarle mejor provecho a su estatura, su porte y su peso, porque “es muy elegante, y luce muy bien”, sostiene Chiqui Hadad, quien es coreógrafo y productor artístico.

En el país no sólo Raulín carece de movilidad en un escenario. Si pasamos balance, Anthony Santos, ni siquiera se mueve y mucho menos suelta su guitarra. De igual manera sucede con Joe Veras, Zacarías Ferreira, Luis Vargas entre otros. Esa generación de grandes voces del género de amargue no ha querido hacer el cambio y dejar que la guitarra no sea la protagista, lo que sí hizo Frank Reyes, quien desde hace unos años abandonó la guitarra para concentrarse en su imagen y atender al público. Otro que de igual manera ha utilizado este estilo, es Elvis Martínez. Para Hadad existen ciertos complejos y carencia de confianza en escena,, que aún los limita a no tener esa destreza en grandes escenarios.

“Hay que recordar que ellos cantaban en escenarios limitados que no le exigen ese desplazamiento”, dice Chiqui, pero según él, entiende que todos necesitan de directores artísticos que puedan ayudarlo a mejorar esa parte. Para Mon Lluberes, eso tiene que ver con el mensaje que lleva su música que son romáticas y corta venas y que no necesitan de grandes movimientos. Por eso cree que algunos “no transmiten corporalmente, el mensaje de sus letras”.

Lo que sí está probado es que todos han tenido éxito, que su música gusta y que el público es capaz de pasar por alto estas debilidades que ponen de manifiesto muchos en escena.

((Manejo

No se dejan guiar
Según Alberto Zayas muchos de los artistas dominicanos no se dejan guiar y por eso en ocasiones en grandes presentaciones no logran destacarse.

“Muchos de ellos no se dejan manejar”, sostiene.

Para Chiqui Hadad es importante hoy día que un artista tenga un director artístico cuando aparecerá en un escenario importante.

“Cuando Romeo vino por primera vez al Festival Presidente con Aventura yo lo dirigí y me gustó que nos dijera que él iba a hacer todo lo que le dijeran, y que donde nosotros quisiéramos que él se mueva ahí se quedará”, comentó el coreógrafo.

Considera que es importante que los artistas dominicanos tomen observación en ese sentido.

Romeo, al iniciar su carrera artística junto al grupo Aventura, era tan tímido que casi ni se le escuchaba la voz cuando hablaba, con el tiempo y gracias a la asesoría de expertos hoy muestra en sus presentaciones un dominio escénico que impresiona a muchos y que ha complacido a su público. Una muestra de ello se vio cuando subió a Viña del Mar.

Fuente Listin Diario