Teodoro Reyes feliz por el auge de la bachata

Por Pachico Tejada 

Santo Domingo
La bachata tiene en Teodoro Reyes (Nagua, 1959) a uno de sus intérpretes más sólidos e interesantes. Desde que en la segunda mitad de la década de los 90 irrumpiera con sus románticas y sentidas canciones no ha parado, y ahora regresa con un disco nuevo llamado “Ma pa' lante vive gente”, su producción número 26.

Perteneciente a una generación anterior, le parece positivo el lugar de preferencia que en el mercado internacional tiene la bachata en la actualidad. Una vigencia que no solo la han dado dominicanos, sino también intérpretes de otros países. “Me siento orgulloso y agradecido de Dios que la bachata, en voces de otros artistas, haya cogido la fuerza que tiene hoy en día”, ha dicho el cantante de “Los pobres también aman”.

En conversación con LISTÍN DIARIO, el artista mostró ser una persona divertida y de conversación amena, considera que es increíble cómo aceptan este género en el exterior, sobre todo con gente como Romeo Santos y Prince Royce.

Invidente de nacimiento, esta condición no ha sido nunca un obstáculo para que haya desarrollado una carrera que inició en 1982. Su madre pensó que con la incapacidad de la visión Teodoro sería una carga para toda la vida, pero su determinación lo llevó a ser el más destacado de su númerosa familia: 11 hermanos. “Yo vine con mi música por dentro y me dije: tengo que ser alguien en esta vida, le voy a desmostrar a todo el mundo que los ciegos también pueden”, sostiene Reyes.

Es por esto que abandonó Las Corcovas,  sección de Nagua en la que nació, y vino a Santo Domingo a estudiar en la Escuela Nacional de Ciegos, donde se hizo bachiller y descubrió su vocación para hacer canciones.

La primera canción que grabó fue “Lindas palabritas”, como muchos otros de sus colegas, de la manor de Radhamés Aracena en Radio Guarachita.

En ese tiempo su nombre se dio a conocer también por su tema “La hamaquita”, que grabó en merengue Fernando Villalona y que se convirtió en uno de los más grandes éxitos del “Mayimbe”.

Desde ese momento, Teodoro empezó a definir el estilo de hacer e interpretar las canciones, aderezadas de pegajosas melodías. “Todas mis canciones son de amor y queja, nunca de desprecio, porque soy uno de los artistas que le canta a la mujer, y las mujeres son para mí la parte más importante de la vida”, ha declarado.

Asegura que, pese a lo sentido de sus letras, y al hecho de que él mismo las compone, no son cosas que le hayan pasado a él. Nada de eso. Lo que sucede, según explica, es que es muy romántico. Esto, y el hecho de ser artista, ha provocado que le vaya bien con el sexo femenino. “Me siento muy dichoso en esta vida, principalmente con las mujeres”, asegura.

Pero esta misma característica, y por el atractivo que supone ser artista, su vida con las mujeres lo ha llevado a no saber muy bien cuántos hijos tiene. “Eso si no se yo; ahí sí tenemos problemas porque uno nunca sabe”, comenta entre risas. En esos casos, según ha dicho, que cuando aparece alguien que le dice que algún niño es hijo suyo lo asume como suyo. Por lo menos ha declarado seis hijos y algunos de ellos trabajan con él.

Teodoro está casado desde hace ocho años con una española y él tiene también la nacionalidad de ese país. “Es una mujer muy preparada, entiende mi carrera, sabe llevarse con mi público, con mi familia, con mis admiradoras”, comenta al hablar de su compañera que se llama Laura y es de la ciudad española de Burgos.